Solemos hablar de «mi plata», «mi casa», «mi tiempo». Pero la Biblia propone una mirada distinta: no somos dueños, somos administradores. Todo lo que tenemos nos fue confiado. Esa idea se llama mayordomía, y cambia radicalmente la forma en que tomamos decisiones.
De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
Salmo 24:1
La parábola de los talentos
En Mateo 25, Jesús cuenta la historia de un señor que entrega bienes a tres siervos antes de viajar. Dos los hacen crecer; el tercero, por miedo, entierra lo que recibió. Al volver, el señor no premia la cantidad, sino la fidelidad. El problema del tercer siervo no fue tener menos, sino no hacer nada con lo que tenía.
Mayordomía en la vida diaria
- Dinero: gastar con intención, ahorrar con propósito, dar con generosidad e invertir con sabiduría.
- Tiempo: priorizar lo importante sobre lo urgente, incluyendo descanso y familia.
- Talentos: poner tus dones al servicio de otros, en tu trabajo, tu iglesia y tu comunidad.
- Salud: cuidar el cuerpo que se te dio.
Tres preguntas para esta semana
- Si Dios revisara mi estado de cuenta, ¿qué diría sobre mis prioridades?
- ¿Estoy «enterrando» algún talento por miedo a fallar?
- ¿Qué pequeño cambio puedo hacer hoy para administrar mejor lo que tengo?
La mayordomía no se trata de cuánto tienes, sino de qué haces con lo que tienes. Y eso empieza hoy, con lo poco o lo mucho que haya en tus manos.